—¿Eres mía Anastasia?— la pregunta de Sebastián la dejó perpleja
—yo... Yo a usted lo amo— confiesa ella causando inquietud en el corazón frío de Sebastián Parrow
—¿Amarme?— Sebastián sonríe perfectamente y eso la puso a ella más nerviosa, y más al sentir como aquellos largos dedos se acercaron a lo que ella tanto ha guardado como un tesoro —dices que me amas, entonces, entrégate en cuerpo y alma está noche
Anastasia pasa saliva y mira detenidamente a Sebastián, tenerlo así de cerca y con ese t