Alex ingresó a la habitación de Lolita con las bolsas de comida, en especial la lasaña que se le había antojado a su mujer.
María Dolores abrió sus ojos y sonrió.
—¿Cómo están las niñas? —indagó con preocupación.
Alejandro se aproximó a ella, y le acarició la mejilla.
—Están bien —expuso—, después de que te alimentes hablaremos con ellas, las podrás ver.
Lolita sintió tranquilidad, entonces observó a Alex a los ojos.
—¿Me besas? —solicitó.
Alejandro carcajeó y de inmediato se aproximó a