Alex sostenía el sobre con los resultados de la prueba de ADN, sus manos temblaban mientras Alexa permanecía sentada inmóvil en una de las sillas del laboratorio.
Alejandro se acomodó junto a ella, y abrió el sobre, entonces varias lágrimas rodaron por sus mejillas, apretó con fuerza aquel papel, y su corazón empezó a golpetear con fuerza.
—¡Eres mi hija! —exclamó mirando a la pequeña, con una emoción que no le cabía en el pecho. De inmediato la estrechó entre sus brazos—, prometo que te cuid