María Dolores sacudió su cabeza, y se llevó las manos al rostro.
—¡Ay Dios! —exclamó sintiendo hormigueo en su cuerpo debido al nerviosismo que le generaba ver a los padres de Alejandro, de inmediato se puso de pie y entró a la ducha, luego de bañarse buscó el mejor atuendo para recibir a sus suegros; sin embargo, se quedó pensativa, no iba a disfrazarse para aparentar, así que ahora que había adelgazado, se colocó unos pantalones de mezclilla azules, se calzó unas botas largas negras, y un bl