Cuando Tiberius se reunió con Evana, se fundieron en un abrazo que los reconfortó a ambos y que se rompió por el sollozo de ella que hizo a su hermano separarse para recoger sus lágrimas con los pulgares.
–No llores hermana, estás bien, no logró herirte.
–¿Por qué hizo eso? Siempre lo traté bien, confié en el más que en nadie.
–Es difícil saber su verdadera razón, a veces es solo resentimiento, rabia o envidia por lo que otros han logrado; Giovanna resultó ig