Verónica mordía sus labios viendo como Raffaella subía al auto de Mateo y se alejaban de la residencia, ella caminó hasta su vehículo con pasos que demostraban lo que sentía en su interior, el golpe seco con el que cerró la puerta del vehículo daba cuenta de su mal humor, su tío la observó y le comentó a su esposa.
–Me preocupa la actitud de Verónica.
–A mí también, he tratado de educarla como a nuestras hijas, pero tu hermana es demasiado permisiva con ella.