Por su parte, Ignacio no fue directamente al hotel, pasó antes por el hospital, así que por escasos minutos no se encontró con su esposa y su madre.
Fue directamente a la habitación de Adrián, allí encontró a Evana peinando su cabello, mientras se escuchaba la ducha donde George tomaba un baño.
–Hola, ¿cómo han estado?
–Hola señor Remington, sigo mejor –contestó amablemente Adrián, mientras él acariciaba su bracito.
–Vengo de la oficina de tu hermano –informó Ignacio buscando una re