Las limosinas de los hermanos Remington llegaron con una coordinación que no admitía errores, enseguida se desplegó el cordón de seguridad para alejar a los periodistas y curiosos que se aglomeraban en la entrada con el fin de captar imágenes de los invitados a la gala.
Mary Ann descendió de la mano de su esposo y se veía radiante en un vestido azul medianoche que resaltaba toda su belleza y elegancia; segundos después Adrián le ofreció su mano a Olivia quien deslumbró a todos con el espectacul