Esa noche parecían una pareja muy bien llevada, luego de cenar recogieron entre ambos, ella lavaba los platos, él secaba, luego guardaron todo y dejaron la cocina impecable, al retirarse a la habitación, ella entró primero a la ducha, pero no tardó mucho en tener compañía, no se resistió, aceptó las manos de Adrián quitándole el jabón y recorriendo su cuerpo.
Fue realmente deliciosa la forma en que lavó su cabello y cada centímetro de su piel, ella se mordía los labios para no gemir y él estaba