Olivia terminó la copa que le habían servido, aspiró una gran bocanada de aire y se dirigió a Adrián:
–¿Bailamos otra vez?
–Sí, claro que sí –respondió lanzándole una mirada a su hermano, quien alzó una ceja.
–Vayan a divertirse, yo buscaré a mi esposa –indicó George.
Adrián rodeó la cintura de la capitana con sus brazos y ella colocó sus manos en el cuello de él, sus miradas conectaron, sus cuerpos se acoplaron siguiendo la música que inundaba el espacio.