Juntos se ubicaron frente al sacerdote con sus dedos entrelazados, sus pechos registraron la aceleración de sus respiraciones, invadidos por la emoción del momento.
El sermón fue conmovedor y la pareja asimiló cada palabra, tomándola como suya y asintiendo internamente, en una promesa muda, que cumplirían con todo.
Llegado el momento de los votos inició Giovanni, quien con voz contenida recitó:
–Beatrice, llegaste a mi vida cuando pensé que el amor ya no era para mí, desde que te vi