Tiberius se aclaró la garganta para hacerle notar su presencia, Ignacio giró y lo miró reflejando sorpresa en sus ojos, pero el hermano de la mujer que había estado observando tenía hielo en su mirada.
–Esa frase no te va a servir de mucho Remington, permito tu estadía aquí porque estoy más pendiente de mi hermana y mis sobrinos que de ti, pero no pienses que tienes entrada libre a sus vidas. Solo yo sé cuánto daño le hiciste a mi hermana; solo yo la escuché llorar de amor y dolor p