Mundo ficciónIniciar sesiónCuando Tiberius e Ignacio regresaron a la sala de espera, el primero entrecerró los ojos al ver la figura femenina que estaba sentada al lado de su hermana.
–Buenas tardes –saludó con su voz grave y profunda, haciendo que Raffaella diera un leve salto, que solo él notó por estar mirándola fijamente.
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