Golpeando el volante como manifestación de la frustración que sentía, buscaba en su mente alguna idea que le permitiera detener a su hija, así que de pronto encendió el automóvil y partió excediendo la velocidad hacia su base, pediría refuerzos, él era un comandante del ejército de los Estados Unidos, ese aprendiz de empresario no iba a intimidarlo y mucho menos a dejarlo en ridículo delante de su familia.
–Buenos días comandante –lo saludaban a su paso y solo recibían gruñidos.