En el interior de la residencia la madre y el padre de Mary Ann, sostenían una discusión bastante agria:
–Emilio, ¿cómo es eso de encerrar a tu hija y poner dos soldados a vigilar su puerta? También hay soldados fuera de la casa, estoy segura de que estás abusando de tu autoridad.
–Abuso es lo que estuvo a punto de cometer Mary Ann y no creas que estás muy libre de mis reclamos.
–Emilio, he soportado por mucho tiempo tus órdenes, ya no más.
–¿Qué quieres decir?
–Si no depones tu actitud, me iré