El rostro de Raffaella mostró enseguida la gran preocupación que le produjeron las palabras de su esposo.
–Tenemos que hablar con Beatrice, independientemente de su reacción, debemos hacerla entender lo inconveniente y peligroso que sería que siga tratando a ese hombre.
–¿Sabes qué? Voy a ir a hablar con él.
–Ten cuidado cariño, no vayas solo.
–Si pongo en peligro a Sergio tu amiga me va a matar.
–Bueno, entonces has un despliegue de s