Tiberius la alcanzó, la rodeó con sus brazos y la besó con amor, con veneración con todo lo que siente en su pecho cada vez que la tiene cerca.
–Hola bella mía, ¿cómo estuvo tu día?
–Lleno de reuniones, otro día así y renuncio para volver contigo a la oficina, esa cantidad de encuentros para escuchar sobre todas las galas que quieren llevar a cabo esas mujeres con el fin de recaudar fondos en sus supuestas obras benéficas, me agotan.
–Para eso es que estás al