Al otro día Evana e Ignacio se despidieron de los gemelos quienes partían hacia su colegio, mientras ellos irían directo a la oficina, ya que ella deseaba comprobar, una vez más, la integridad de los archivos que respaldaba en lo que llamó la bóveda.
Su propósito inicial era confirmarle a Raffaella que todos los manuales estaban a salvo, digitalizados y protegidos. Cumplida esa tarea y debidamente notificada la asistente, hicieron algunas gestiones más antes de dirigirse al colegio, porque sí,