Estaban envueltos en las sábanas que cubrían sus cuerpos desnudos, abrazados, adormilados, la luz que se filtraba por la ventana comenzó a perder fuerzas, fue Evana la primera en hablar.
–Se está haciendo tarde, tenemos horas aquí y los niños ya deben haber regresado del colegio.
–Sin embargo, siento que ha sido muy corto el tiempo que te he tenido así, pegada a mi pecho, sintiendo tu piel y tu calor, hueles divinamente –dijo aspirando en su cuello y haciéndola estremece