Irene colgó su bolso en el perchero y se cambió de zapatos.
—Fui a un mercado nocturno.
—¿Con quién?
Irene vaciló un momento, no ocultó la verdad.
La postura de Robin indicaba claramente que ya sabía algo.
—Sola, solo que al volver me encontré con el abogado Sergio, que me trajo de regreso.
Robin estaba sentado en el sofá mirándola.
—¿Un encuentro casual?
—Sí, un encuentro casual.
—Vaya, qué casualidad.
Él soltó una risa fría y palmeó el espacio a su lado.
—Ven, siéntate y cuéntame, ¿cómo fue qu