Cada vez que la atrapaban, le lanzaban piedras y barro, y entre eso, a veces caían ratas, lagartijas y serpientes.
En una ocasión, Irene no pudo aguantar más y terminó golpeando a Lolita.
Increíblemente, Carlos llegó a su casa y, sin mediar palabra, comenzó a azotarla con un cinturón.
Ella lloraba mientras contaba todo lo que Lolita había hecho.
Una frase que Carlos dijo en ese momento, Irene todavía la recuerda:
—¡Aunque te mate a palos, tienes que aguantarte!
Ahora, esta escena se repetía ante