Al día siguiente.
Hacia el mediodía Rebeca salió.
Hacía tiempo que Ana y ella no se veían, y Ana la echaba mucho de menos.
Al entrar en el restaurante y llegar al reservado, Ana nada más verla corrió hacia ella: —¡Rebeca!
Rebeca se rio y le tendió la mano para abrazarla: —Ana, cuánto tiempo sin verte.
Era la primera vez que Rebeca venía a este restaurante.
Mientras comía, todos los platos le parecieron muy buenos y de su gusto.
Hugo había reservado entradas de cine para poco después de la una y