Natalia se quedó helada y, tras reaccionar, dijo muy considerada: —Está bien, tu asunto es más importante.
Hugo asintió.
Después de que Natalia se metiera en su carro y se marchara, él también se subió al suyo.
Pero en vez de irse primero, sacó el móvil, buscó el número de Rebeca y, tras dos segundos de duda, lo marcó.
Rebeca seguía en la oficina.
Al ver la llamada entrante, descolgó despreocupadamente: —¿Señor Saucedo?
Hugo estaba a punto de abrir la boca cuando oyó movimiento en su lado, se tr