El Bentley salió de Palma y los ojos del niño brillaban maravillados.
—¿Te parece bello?— pregunto Tayron con una sonrisa.
—Si tío Tayron— la cabellera del pequeño era movida por el viento— Mi tío Brad, no me había traído a estos lugares.
—¿Llevas arto en Mallorca, Brandon?
—No tío— contó en sus manos— Un mes. Viajaríamos con mamá, pero ella tenía que hacer trabajo en otro lugar.
Tayron veía al pequeño por el retrovisor, conducía despacio a un ritmo moderado, y sus manos sudaban sobre