Tayron se levantó sobre la salida del sol vistió jeans, camisa de cuadros sobre una camiseta de asillas negra junto a sus botas, descendió de su habitación y llegó al comedor donde ya lo esperaba Cristian Pardo el capataz de la finca e hijo de Carmen.
—Buen día patrón, bienvenido.
Tayron apretó la mano de Cristian, un hombre corpulento de ojos verdes grisáceos y aspecto rudo, de cabello castaño largo recogido en una coleta y piel cobreada.
—Que tal Cristian ¿Cómo está malecha? —preguntó Ta