Aquella noche, Arabella permanecía de pie en su balcón, con las manos aferradas a la barandilla mientras observaba el patio interior.
La ventana justo enfrente de la suya, en el ala más alejada de la mansión.
La habitación de Axel.
Había elegido aquella habitación de invitados a propósito. Lo bastante lejos del ala principal para evitar el drama de los Sterling. Lo bastante cerca para poder ver la ventana de su hijo.
Pero habían pasado horas desde su llegada y todavía no había visto a Axel.
No