Nero se negaba a hablar conmigo sobre su madre. Cada vez que el tema surgía, lo cortaba de inmediato y se negaba a decir una sola palabra. Ella seguía llamándolo e incluso enviándole gente en un intento de que hablara con ella, pero él se negaba.
La estaba evitando como a la peste.
Por cómo estaban las cosas, algo más se había discutido cuando fueron a su oficina el día que ella apareció. Él ya sabía que ella no iba a agradarle yo. Eso no debería haber sido una sorpresa.
Había algo más que lo e