—Tu madre me odia, Nero. Me dijiste que odia a todo el mundo, pero me llamó puta, y no creo que vaya a permitir que nos casemos.
Nero parecía furioso porque su madre me hubiera insultado delante de él, como si yo ni siquiera estuviera allí. La mujer me odiaba con toda su alma, a juzgar por la forma en que me miraba. No me consideraba digna de salir con su hijo.
Era fácil olvidar que existía cuando no estaba presente. Sin embargo, verla frente a mí despertó en mí la necesidad de impresionarla y