Mundo ficciónIniciar sesión—¿Qué hago yo aquí? —gritó la madre de Cristina apenas las rejas se cerraron con un golpe seco—. ¡Esto es una equivocación! ¡Yo no he hecho nada!
El sonido del metal retumbó en el pequeño espacio, devolviéndole su propia voz como un eco áspero. La mujer se giró, mirando a su alrededor, como si recién entonces comprendiera dónde estaba. El olor a encierro, a humedad le revolvió el estómago.Corrió hacia los barrotes y se aferró a ellos con ambas manos, apretando con






