Mundo ficciónIniciar sesiónDe repente se escuchan los golpes en la puerta, firmes pero contenidos, y la voz de alguien al otro lado dice:
—¿Puedo pasar?Salvador reacciona de inmediato. Se limpia las mejillas con el dorso de la mano, intentando borrar cualquier rastro de debilidad, mientras Cristina hace lo mismo, respirando hondo para recomponerse. La voz era inconfundible.—Adelante —dice Cristina.Sebastián entra y se detiene en seco al ver que Salvador también está ahí. La sorpresa se le nota en el rostro.—Pero… tú estás aquí. Deberías estar descansando —dice, casi sin pensarlo.Salvador lo mira con seriedad, sin intención de discutir, pero con una firmeza que no deja espacio para objeciones.—Estuve esperando que me trajeras respuestas. Como no llegaban, vine yo por mi cuenta. Además —añade tras una breve pausa— tengo derecho a ver a mi esposa, ¿no es así?Sebastián suspira, se pasa una mano p






