Tratando de explicarle su situación, Liam corrió desesperado tras ella, pero en el fondo sabía que no había nada que justificara su mentira y su engaño.
-¡Victoria, espera! -gritó Liam, intentando alcanzarla.
Ella no se detuvo; solo se secaba las lágrimas con una mezcla de enojo y dolor profundo.
-¡Espera! -le suplicó Liam, tomándola del brazo cuando finalmente la alcanzó.
-Por favor, déjame explicarte -rogó él, desesperado.
-¿Qué me vas a explicar? -espetó Victoria con los ojos anegado