Capítulo 27: Una Noche De Amor Apasionada.
Alejandro no la dejó ir. Salió del salón casi corriendo, ignorando a los invitados que lo miraban con curiosidad. Afuera, el cielo se había teñido de un gris oscuro y pesado; el aire estaba cargado de electricidad y las primeras gotas gruesas empezaban a estrellarse contra el pavimento.
—¡Ana Laura, espera! —gritó él, alcanzándola cerca de la entrada del jardín.
Ella se detuvo en seco y se giró, con el rostro empapado no solo por el agua, sino por las lágrimas que finalmente habían brotad