Ese mismo día, horas mas tarde, Dayana caminaba con aire de superioridad por la tienda de modas más exclusiva de la ciudad. Entre percheros de seda y espejos dorados, sus ojos se iluminaron al reconocer una figura familiar:
De repente, los ojos de Dayana se fijaron en una figura que destacaba sobre todas las demás. Era una mujer hermosa, de una elegancia que parecía natural y casi intimidante.
Dayana se acercó lentamente, sin quitarle la vista de encima. Era increíble volver a verla. Los