Dayana estaba desesperada. Durante todo este tiempo, lo único que había logrado eran burlas hacia Ana Laura. El detective que había contratado no servía de mucho; no encontraba nada nuevo, solo confirmaba lo que ella ya sabía: que Ana Laura no pertenecía a una familia de alcurnia, a pesar de lo que intentaba aparentar.
—¿Qué te pasa? Deja de caminar de un lado a otro —le dijo Gerónimo a su esposa, fastidiado.
—¿Es que no te das cuenta? Alejandro y esa farsante siguen juntos. Si no hacemos