¡DON MANDÓN!

Hablar con mi abuela me ayudo un poco a borrar la tristeza que tenía gracias a la actitud de David y me recoste en el sofá a tratar de dormir, lo conseguí pero una hora después me volvieron a dar ganas de ir al baño y no quedo remedio que volver a subir. ¡MALDICIÓN! debo hacer esta caminata toda la noche gracias a Don mandón. Entre a la habitación que deje abierta anteriormente, corrí al baño y minutos después

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