-No les prestes atención, linda -dice mi concuñada-. Lo hacen para ponernos celosas, pero son incapaces de moverse en este preciso momento.
-No me molestaría que compartan tiempo de hombres -le digo con una sonrisa cómplice-. Podemos hacer lo mismo. Hay un lugar perfecto dónde podemos ir.
-Oh, perfecto entonces -dice mientras me devuelve la sonrisa-. Chicos, que os vaya genial.
Nos levantamos y nos dirigimos a la cocina dejándolos a todos en la sala boquiabiertos. Si quieren jugar con fueg