-¿Estás bien? -pregunta mi concuñada-. Estás temblando, Karla.
-¿Eh? -fue lo único que pude decir.
-¿Estás bien? -vuelve a preguntar.
-Oh, claro. Estoy bien.
-No debieron hacer eso, ¿eh? -pregunta mi hermano.
-No empieces -le regaño-. No estoy de ánimos.
-Lo siento. Veré si ya se le pasó la molestia a mi cuñado.
Era la primera vez que decía "cuñado" a David y el corazón me dio un vuelco. Quizá mi boda y mi relación con David ahora se compliquen por una pequeña broma estúpida. Conozc