Unos minutos más tarde llegamos al hospital. Allí estaba Alvaro con un doctor esperando por nosotros, por mí en realidad. Alvaro me ayudó a bajar del coche mínimo David se estacionó. Su preocupación podía notarla en su cara y al ver a David acercarse a nosotros palideció, parecía un papel y me pareció gracioso pero no estaba para reírme.
-Buenos días, Alvaro -le saluda David tendiéndole la mano.
-Buenos días, señor García -le responde y se dan un apretón de mano-. Señorita García -dice saluda