Málaga, 23 de agosto de 2010
¿Recuerdas que te dije que yo no te invité al flamenco, que mi intención era regalarte las dos entradas?
«¡Lo sabía, no me auto invité! ¿A que no?».
No esperes que te vaya a decir que no era cierto, por ese lado tú diste por hecho que te invitaba a ir conmigo, aunque sé que te sentó fatal cuando lo supiste.
«¡Es que aún sigo sin creerte!».
Lo que sí te digo es que no intenté dárselas a nadie más. Me acordé de ti directamente y subí encantado con la idea de regalárte