Al día siguiente, Susana había llegado a casa de Richard antes que él, con la intención de prepararle una cena sorpresa. Se sentía cada vez más cerca y su relación se situaba en una estabilidad que la reconfortaba. Richard notó el aroma de la cena nada más abrir la puerta de su casa, y se sorprendió al verla allí en su cocina como Pedro por su casa.
―¿Y esto?
―Una sorpresa que me apetecía darte ―le informó ella, acercándose a él y dándole un beso en los labios―. ¿Tienes hambre? He preparado un