Delante de las cámaras los nervios estaban por atacar. No sé cómo no me había desmayado aún pero creo que en cualquier momento lo haría. Sin embargo, reuní todas mis fuerzas y me calme. No era momento de hacer un espectáculo.
-¿Estás bien? -pregunta mi amiga-. Te noto un poco nerviosa.
Me sonrióamablemente y me toma de la mano.
-Lo suficientemente bien cómo para seguir -le respondo segura-. Estaré bien, te lo prometo.
-Bien, entonces empecemos.
-Empezamos en... -dijo un hombre- tres, dos, uno -