-¿Ah, sí? -pregunta mientras le da la vuelta a la encimera con paso seguro y calmado-. ¿Puedo conocerte también?
-Quizá sí, quizá no -respondo con el mismo tono provocativo-. No lo sé.
-¿No? -dice agarrándome con posesión-. Creo que si querrás que te conozca, querida -y sin decir más me besó con la mismo posesión, luego fue bajando de intensidad y empezó a besarme con cariño-. Mmm -gruño cuando le mordisquee el labio inferior.
-¿Te dolió? -le pregunto riendo entre besos-. Ups.
-Ven acá -