El miércoles Sonia no había tenido noticias de Richard ni se habían encontrado en el ascensor. Por la tarde, al llegar a casa, decidió bajar para preguntarle si seguía en pie lo del espectáculo y, si era así, a la hora que quedarían. Dejó el bolso y salió de casa con las llaves en la mano. Al llegar al rellano de Richard, se dio cuenta de que no sabía cuál de las cuatro puertas que había era la suya. Hizo memoria intentando recordar de qué lado venía él cuando entraba en el ascensor, pero ella