―Sí, sí fuimos. Yo ya lo conocía. A él también le gustó.
―Había mucha gente por el centro, parecía sábado.
―Qué va, el sábado fue peor. Cada día me gusta menos salir en fin de semana.
―Desde luego entre semana se disfruta más de las cenas: te atienden sin prisas, todo es más calmado, y para charlar es mejor. También depende del ritmo que lleve cada uno y de los gustos, mucha gente prefiere ese tipo de aglomeraciones. Bueno, hasta luego. ―se despidió cuando el ascensor hizo escala en su planta.