Juliette
—¿Me extrañaste, Juliette?
La pregunta quedó suspendida entre ambos como una amenaza. Su aliento cálido acarició mi boca, provocándome un escalofrío que recorrió mi columna. No fué miedo. O al menos, no era solo miedo. Fué una reacción brutal e inmediata, que mi cuerpo no había sentido en cinco años.
Me separé de él como si me quemara.
Mis tacones resonaron en el suelo de mármol mientras retrocedía un paso, llevándome una mano al pecho. Mi corazón golpeaba tan fuerte contra mis costill