Juliette
Regresé a la oficina sintiéndome como si acabara de sobrevivir a un huracán. Mi cuerpo estaba allí, caminando por los pasillos modernos y fríos, pero mi mente seguía atrapada en el despacho de Seth, con sus palabras clavadas en mi mente.
No sé cómo seguir con esto.
Yo tampoco lo sabía. Estábamos enfermos. Éramos dos adictos que se necesitaban para respirar pero cuyo contacto era venenoso. Nos unía el dolor de años de silencio, el rencor por las traiciones y ese amor terco que se negaba