Un invitado recurrente
Después del trabajo, Julia llegó al edificio con un único pensamiento: una buena ducha para relajarse. Al ver el cartel de "ascensores en reparación", su ánimo dio un pequeño salto de alegría. Finalmente, alguien hacía algo. Sin embargo, todavía funcionaba solo uno, así que lo llamó y comenzó la interminable espera.
Mientras tanto, vio a Nick entrar al edificio con su habitual porte despreocupado y ese aire de chico de revista.
—Hola, Julia —la saludó con una sonrisa deslu