Deber y ser agradecido con la vida, era lo que se repetía en el camino a su casa con Karla dormida en el asiento del copiloto. La noche había sido intensa, más de lo que cabía esperar de una reunión de amigos. Terminó en desgracia para una pareja que él soñaba con disolver, sin embargo, no se sentía cómodo con lo ocurrido. No dejaba de preguntarse cómo se encontraría su amigo y Aledis. En cualquier otro momento estaría buscando a Brais como un ángel de la guarda, e intentaría impedir que hicier