Cristian entró a su apartamento dando un portazo que hizo retumbar las paredes. Se sentía furioso, e intentaba culpar a la inaudita discusión que aconteció en la calle.
«Regresé a la adolescencia y me comporté como un orangután. No puedo creer que me pusiera a golpear a ese imbécil».
Intentó reprimir la ira, pero conforme recordaba el momento en lugar de disminuir, aumentaba. La visión del rostro de Karla asustado, la forma en la que el hombre la aprisionaba entre sus brazos, los insultos. ¿Qui