Nada preparó a Karla para los acontecimientos de esa noche. No quería visitas y menos las necesitaba, pero al abrir la puerta y ver a Cristian con el rostro desencajado, la tristeza inundando los ojos y con la ropa como si hubiese pasado un huracán sobre él, no pudo hacer nada para negarle consuelo.
Se asomó al pasillo y creyó reconocer a Elián vestido de mujer, descansando en el suelo con las piernas abiertas. Tenía el gesto contraído en una mezcla de arrepentimiento e impotencia. Agarró a Cri